¡Marítimas, allá voy! - Día 4
- curvesandcracks

- 23 jun 2022
- 2 Min. de lectura
Moncton - Shediac, Victoria by the sea - Antigonish
346 km
Tengo un largo día por delante. Así que dejo a mi anfitrión y me dirijo a Shediac para la foto de rigor con la langosta.

Continúo por la ruta panorámica hacia el Puente de la Confederación. Me llevo una grata sorpresa. Me habían dicho que no vería nada durante el cruce debido a los altos parapetos, excepto que… encaramado en Juliette, estoy más alto que el conductor promedio y puedo verlo todo.

Fiel a mi estilo, abandono la carretera principal en cuanto llego a la isla y sigo tranquilamente la costa por la ruta costera desde el centro hasta Charlottetown.
Desde que comencé mi viaje, la naturaleza me ha regalado a diario: el meliloto, también conocido como vainilla boreal. Esta planta está en plena floración y su fragancia impregna mis días en el camino.

Desde Charlottetown, tomo la ruta costera por los puntos orientales. El paisaje es magnífico, pero… me muero de hambre. No he almorzado y ya son las 11:30. Así que me dirijo hacia Victoria on the Sea, donde un cartel me asegura que encontraré algo para comer.
Al llegar a Victoria on the Sea, mi radar gastronómico me lleva al muelle donde se encuentra Lobster Barn. El menú es muy atractivo, pero es su especialidad lo que me llama la atención: el rollo de langosta.
Langosta fresca, cocinada a la perfección, desbullada a mano, con mayonesa casera, un panecillo tostado con mantequilla. Rollo de langosta: un nombre que evoca un trocito de paraíso.
Continué hacia Wood Island y subí al enorme ferry. Tenía tres cubiertas para vehículos y una para pasajeros.
Una vez dentro, me dijeron que tenía que abrocharle el cinturón a Juliette y, ¡oh, horror!, dejarla sola. La última vez que la habían abrochado fue para remolcarla porque tenía una rueda pinchada, y... eso no me gustó nada.
Tras desembarcar del ferry, me dirigí a Antigonish. Este pequeño pueblo de menos de 5.000 habitantes duplica su población durante el curso académico gracias a su universidad, y no a cualquier universidad. Fundado en 1853, goza de prestigio internacional. Esto lo convierte en un pueblo joven y vibrante…
Tras instalarme en mi Airbnb, fui al Brown Stone. Este pub de estilo inglés es perfecto. Desde la decoración hasta la música y el menú. Me atendió Jessica. Cabe mencionar que, desde que estoy en las Provincias Marítimas, he notado que las camareras son particularmente amables. Se nota su alegría, su felicidad, cierta empatía… Tanto es así que… me encantaría vivir allí. Pedí la especialidad del Brown Stone: pescado con patatas fritas y cerveza local. Todo estaba perfecto… incluyendo el sabor y la presentación.

Mañana tomaré el Sendero del Amanecer hacia Cabo Bretón. Les contaré más sobre ello más adelante…




























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